Historias sorprendentes

Zitkála-Šá: la niña que convirtió la memoria de un internado en una lucha política

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Cuando la encontraron escondida debajo de una cama, Zitkála-Šá todavía intentó resistirse. La sacaron, la sujetaron a una silla y le cortaron el cabello. Tenía ocho años y se encontraba lejos de su madre, dentro de un internado de Indiana cuya misión era transformar a los niños indígenas en alumnos adaptados a la sociedad blanca estadounidense.

Ella misma contó aquella escena en 1900. Para entonces ya sabía escribir en el idioma de la institución que había intentado borrar parte de su identidad. Utilizó esa herramienta para describir lo ocurrido y convertir una experiencia infantil en una acusación pública contra el sistema de asimilación.

El viaje que su madre no quería

Zitkála-Šá nació el 22 de febrero de 1876 en la reserva Yankton, en el actual estado de Dakota del Sur. Pertenecía al pueblo Yankton Dakota y durante su infancia fue conocida también como Gertrude Simmons. Su nombre indígena puede traducirse como «Pájaro Rojo».

Cuando tenía ocho años, misioneros cuáqueros llegaron a la reserva buscando estudiantes para el White’s Indiana Manual Labor Institute, en Wabash. Presentaron la escuela como un lugar de aprendizaje y oportunidades. Su madre desconfiaba, pero la niña quiso acompañar a otros menores que emprendían el viaje.

La separación comenzó a sentirse apenas llegó. Sus mocasines y su manta fueron sustituidos por zapatos y prendas desconocidas. Las jornadas estaban reguladas por campanas, horarios rígidos y prácticas religiosas que no comprendía. También recibió el nombre con el que la institución pretendía registrarla dentro de una cultura distinta.

El cabello como instrumento de asimilación

Una compañera que entendía algunas palabras en inglés le advirtió que pensaban cortarles el cabello. Según explicó Zitkála-Šá en su relato autobiográfico, el cabello corto estaba asociado entre su gente con el duelo, mientras que raparlo podía representar humillación.

Intentó ocultarse en una habitación, pero fue descubierta. El corte se realizó contra su voluntad. Aquella escena condensaba el propósito de numerosos internados indígenas: reemplazar nombres, lenguas, vestimentas, creencias y vínculos comunitarios por las costumbres de la sociedad dominante.

Su experiencia no fue completamente uniforme. En la escuela aprendió a leer, escribir y tocar el violín, conocimientos que valoró durante toda su vida. Al mismo tiempo, recordó el dolor de haber sido separada de su familia y obligada a abandonar prácticas que formaban parte de su identidad.

La alumna regresó como maestra

Zitkála-Šá regresó con su madre en 1887, pero después de varios años volvió al instituto para continuar sus estudios. Se graduó en 1895 y obtuvo una beca para asistir al Earlham College de Indiana. Allí participó en concursos de oratoria y comenzó a recopilar relatos indígenas.

Problemas económicos y de salud la obligaron a abandonar la universidad poco antes de graduarse. Después estudió violín en el Conservatorio de Nueva Inglaterra, en Boston. La música le ofrecía otra forma de moverse entre los conocimientos adquiridos en las instituciones blancas y las tradiciones que deseaba conservar.

En 1899 aceptó un puesto como profesora de música en la Escuela Industrial Indígena de Carlisle, Pensilvania. Carlisle era uno de los centros más influyentes del sistema estadounidense de internados y servía como modelo para otras instituciones de asimilación.

En 1900 la escuela la envió de regreso a la reserva Yankton para reclutar nuevos alumnos. Allí encontró a su familia en condiciones difíciles y observó cómo colonos blancos ocupaban tierras que habían sido destinadas al pueblo Dakota. La distancia entre la propaganda educativa y sus consecuencias se volvió imposible de ignorar.

Escribir contra la institución

Mientras trabajaba en Carlisle, Zitkála-Šá publicó ensayos autobiográficos en revistas nacionales. En ellos reconstruyó su infancia, el viaje al internado, el corte de su cabello y la confusión de vivir entre dos sistemas culturales.

Sus textos aparecieron en The Atlantic Monthly y otras publicaciones leídas por un público mayoritariamente blanco. La autora presentó a las familias indígenas con afecto, inteligencia y complejidad, en contraste con los estereotipos utilizados para justificar la asimilación.

La crítica entró en conflicto con la institución que la empleaba. En 1901 perdió su puesto en Carlisle. Ese mismo año publicó Old Indian Legends, una recopilación de relatos transmitidos por comunidades indígenas. En 1921 reunió parte de su obra en American Indian Stories.

También utilizó la música como una forma de conservación cultural. En Utah colaboró con el compositor William F. Hanson en The Sun Dance Opera, terminada en 1913 e inspirada en una ceremonia indígena que el gobierno federal había intentado prohibir.

De la literatura a la acción política

Zitkála-Šá se casó con Raymond Talefase Bonnin en 1902. Ambos trabajaron durante años en la reserva Uintah y Ouray, en Utah. Allí conoció de cerca el funcionamiento de la Oficina de Asuntos Indígenas y las consecuencias de las políticas federales sobre las comunidades.

En 1911 se vinculó con la Society of American Indians, una organización creada y dirigida por profesionales indígenas. Desde 1916 ejerció como secretaria y más tarde editó su revista. Pronunció conferencias, defendió la continuidad de las identidades tribales y criticó los abusos cometidos en nombre de la educación y la asimilación.

Su trabajo adquirió otra dimensión en 1924, cuando participó en una investigación sobre la explotación económica de comunidades indígenas en Oklahoma. El informe documentó mecanismos legales, tutelas y maniobras administrativas utilizados para apropiarse de tierras y beneficios procedentes de zonas petroleras.

Ciudadanía sin un voto asegurado

La Ley de Ciudadanía Indígena de 1924 reconoció la ciudadanía estadounidense a los indígenas nacidos en el país. La medida no garantizó que pudieran votar. Los estados conservaron autoridad sobre sus sistemas electorales y algunos mantuvieron barreras dirigidas contra quienes vivían en reservas o eran considerados dependientes del gobierno federal.

Zitkála-Šá defendía una ciudadanía que no exigiera abandonar la pertenencia a una nación indígena. Consideraba compatibles la participación en las elecciones estadounidenses, el autogobierno tribal y el respeto de los tratados.

En 1926 fundó junto con su esposo el National Council of American Indians. La organización visitó comunidades, promovió el registro electoral y llevó sus demandas ante autoridades federales. Zitkála-Šá permaneció como presidenta, conferencista y recaudadora de fondos hasta su muerte.

Murió en Washington el 26 de enero de 1938 y fue sepultada en el Cementerio Nacional de Arlington. En su lápida aparecen Gertrude Simmons Bonnin y Zitkala-Ša. El nombre utilizado por las instituciones y el nombre con el que escribió y luchó terminaron grabados sobre la misma piedra.


Fuentes consultadas

 


Crédito y licencia de la imagen

Imagen: retrato de Zitkála-Šá, también conocida como Gertrude Simmons Bonnin, realizado hacia 1898.

Fotógrafa: Gertrude Käsebier.

Colección: National Museum of American History, Smithsonian Institution.

Licencia: dominio público.

Consultar la imagen original y su información de licencia .

Sobre Duber Rodríguez

Fundador y responsable editorial de Datos Históricos. Coordina la selección de temas, el contraste de fuentes, la redacción y la revisión final de las publicaciones.