Historias sorprendentes

Parícutin: el volcán que nació en un maizal y fue observado desde su primer día

El Parícutin permitió observar el desarrollo completo de un cono volcánico, pero esa oportunidad científica ocurrió sobre un territorio purépecha habitado.

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El 31 de julio de 1943, William Foshag fotografió el cráter de Parícutin desde arriba. El archivo conserva la fecha, el autor y el identificador F30a: una vista de humo y terreno todavía parcialmente arbolado, tomada poco más de cinco meses después de que el volcán comenzara a abrirse en una parcela de Michoacán. La imagen pertenece a una secuencia de observaciones de un paisaje que cambiaba mientras era documentado.

La parcela del 20 de febrero de 1943

Antes de la erupción se habían sentido numerosos temblores. El 20 de febrero de 1943 se abrió una grieta en el terreno de Dionisio y Paula Pulido, cerca del poblado de Parícutin. Vapor, ceniza y fragmentos volcánicos comenzaron a acumularse alrededor de la abertura. La formación del cono podía observarse desde su inicio, pero ocurría sobre un territorio cultivado y habitado.

La región pertenece al campo volcánico Michoacán-Guanajuato, formado por numerosos centros monogenéticos. Estos edificios se originan durante un episodio eruptivo que puede prolongarse durante años. La presencia de conos anteriores demostraba que el proceso era posible; no señalaba por adelantado la parcela donde comenzaría el siguiente.

Un cono que creció frente a observadores

En la primera semana, el cono alcanzó alrededor de ciento cincuenta metros. Las explosiones lanzaban ceniza y bombas volcánicas; coladas de lava avanzaban más lentamente. El Smithsonian y el Servicio Geológico de Estados Unidos, junto con instituciones mexicanas, documentaron fotografías, muestras y cambios de forma.

El volcán permitió estudiar etapas que en otros lugares solo se reconstruían después. Aun así, no fue un experimento controlado. Los científicos trabajaban dentro de un desastre que modificaba cultivos, caminos, agua y vivienda.

Una fotografía fechada dentro de una serie

La fotografía del 31 de julio se conserva en el Smithsonian Institution Archives, unidad documental 7281, caja 7. Foshag y Jenaro González Reyna trabajaron durante años con cuadernos de campo, fotografías y películas. Cada registro fechado permite preguntar qué había cambiado desde la observación anterior, en lugar de reunir imágenes de distintas etapas como si mostraran un solo instante.

La síntesis de la Unión Internacional de Ciencias Geológicas distingue cuatro etapas de actividad. Durante las dos primeras, entre 1943 y 1945, el cono se acercó a su altura final y las coladas alcanzaron su máxima distancia desde la abertura, unos cuatro kilómetros. Se reconocen al menos veintitrés coladas diferentes. El mapa geológico separa materiales emitidos en años distintos entre 1943 y 1952.

Pueblos desplazados y una iglesia entre la lava

San Juan Parangaricutiro y Parícutin fueron evacuados y reubicados. La lava cubrió gran parte de los asentamientos; la torre y parte de la iglesia de San Juan permanecieron visibles sobre el campo oscuro. La imagen se volvió símbolo turístico, pero detrás hubo pérdida de tierra, redes comunitarias y lugares sagrados.

El final de la actividad en 1952

La erupción duró nueve años. El cono alcanzó unos 424 metros sobre el terreno original y quedó rodeado por un campo de lava. Los cuadernos, fotografías y mapas permiten reconstruir las etapas de formación; los poblados reubicados conservan la historia de quienes perdieron sus terrenos.

Fuentes consultadas

Sobre Duber Rodríguez

Fundador y responsable editorial de Datos Históricos. Coordina la selección de temas, el contraste de fuentes, la redacción y la revisión final de las publicaciones.