Sadako Sasaki: las grullas que convirtieron una vida breve en memoria mundial
Sadako Sasaki dobló más de mil grullas durante su hospitalización. Sus compañeros transformaron aquella vida concreta en un monumento dedicado a los niños de Hiroshima.

Sadako Sasaki tenía dos años cuando la bomba atómica explotó sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Su casa estaba aproximadamente a 1,6 kilómetros del hipocentro. Sobrevivió y creció como una niña activa, pero diez años después desarrolló leucemia. Durante su hospitalización comenzó a doblar grullas de papel, una práctica que con el tiempo uniría su nombre a la memoria de los niños afectados por la guerra nuclear.
Una infancia después de la explosión
La familia de Sadako atravesó la destrucción, las heridas y las pérdidas que siguieron al bombardeo. Los efectos de la radiación no siempre aparecieron de inmediato. En los años posteriores aumentaron enfermedades entre personas expuestas, incluidas leucemias infantiles.
Sadako asistió a la escuela y destacó en carreras de relevos. A finales de 1954 aparecieron señales de enfermedad. Fue diagnosticada en 1955 y hospitalizada. La medicina podía ofrecer tratamiento limitado, pero no una curación segura.
La tradición de las mil grullas
En Japón, la grulla se asocia con longevidad y buena fortuna. La tradición del senbazuru sostiene que doblar mil grullas puede acompañar un deseo. Sadako trabajó con papeles de distintos tamaños y materiales disponibles en el hospital.
Sadako alcanzó las mil grullas y siguió doblando, según los testimonios familiares recogidos por las instituciones que conservan su historia. Su actividad en el hospital continuó después de completar esa cantidad.
De compañera de clase a monumento colectivo
Sadako murió el 25 de octubre de 1955, a los doce años. Sus compañeros iniciaron una campaña para levantar un monumento dedicado a ella y a todos los niños muertos por la bomba. Estudiantes de miles de escuelas enviaron aportes.
La ficha de Hiroshima fecha la inauguración del Monumento de la Paz de los Niños el 5 de mayo de 1958, Día del Niño en Japón. Registra el apoyo de alumnos de más de 3.100 escuelas japonesas y de otros nueve países. La escultura, obra de Kazuo Kikuchi, alcanza nueve metros de altura.
La niña de la parte superior sostiene una grulla dorada; a los lados del pedestal aparecen otras dos figuras infantiles. Hideki Yukawa, premio Nobel de Física, contribuyó una grulla y una campana para funcionar como campanilla de viento. El monumento estaba dedicado a los niños fallecidos a causa del bombardeo.
Una grulla que llegó a un museo en 2016
El Japanese American National Museum recibió el 29 de mayo de 2016 una grulla original doblada por Sadako. Su registro de la entrega permite distinguirla de los millones de piezas realizadas posteriormente en su memoria. En la ceremonia intervinieron Masahiro Sasaki, hermano de Sadako, y Clifton Truman Daniel, nieto del presidente estadounidense Harry Truman.
La pequeña pieza que recibió el museo había pasado por las manos de Sadako en el hospital. La ceremonia dejó constancia de su traslado a una colección pública, sesenta años después de que sus compañeros iniciaran la campaña del monumento.