Vidas inolvidables

Chiune Sugihara: los visados escritos a mano que abrieron una ruta de escape

El testimonio de Lucille y Fejga permite seguir la ruta que abrieron los visados de Sugihara: de Lituania a Japón y Estados Unidos en 1940.

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Lucille Szepsenwol y su hermana Fejga llegaron al despacho de Chiune Sugihara en Kaunas buscando un visado de tránsito. Según el testimonio de Lucille conservado por el Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos, el diplomático les preguntó por sus padres. Su padre había muerto y su madre no tenía los papeles necesarios. Sugihara les concedió los visados.

Dos hermanas y una ruta interrumpida

La familia había preparado su emigración a Estados Unidos, pero la invasión alemana de Polonia en septiembre de 1939 interrumpió la tramitación final. Las hermanas huyeron a Vilna desde Volozhin, en la zona ocupada por la Unión Soviética. Temían ser detenidas por su pertenencia a una organización juvenil sionista.

Sus documentos estadounidenses llegaron al consulado de Kaunas. Allí obtuvieron también los visados de tránsito japonés. Viajaron en el Transiberiano, llegaron a Japón en septiembre de 1940 y alcanzaron Estados Unidos en noviembre. Su madre se reunió con ellas un año después. El testimonio permite seguir un recorrido individual y una separación familiar que continuó después de conseguir la firma.

Qué autorizaba el visado de Sugihara

Durante el verano de 1940, el vicecónsul japonés recibió a refugiados que buscaban salir de Lituania. Japón exigía condiciones para conceder tránsito, entre ellas un destino posterior aceptable y medios para continuar el viaje. Muchos solicitantes no podían demostrarlo de la forma requerida.

En numerosos pasaportes, el cónsul neerlandés Jan Zwartendijk anotó que no hacía falta un visado formal para entrar en Curaçao. La entrada efectiva seguía dependiendo de la autorización del gobernador. Esa diferencia permitió presentar un destino aparente, pero no convertía el documento en una garantía de admisión en la isla.

Sugihara emitió autorizaciones con una interpretación flexible de las restricciones japonesas. El tránsito por Japón era una parte de la salida. Todavía hacían falta permisos soviéticos, billetes de tren, transporte marítimo y un lugar donde continuar después. La ruta habitual cruzaba Siberia hacia Vladivostok y seguía hasta Japón.

Por qué no coincide el número de visados con el de personas

El museo estadounidense registra 2.178 visados emitidos. La documentación presentada por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón conserva una lista de alrededor de 2.140 nombres. Son registros cuyo alcance no debe confundirse con un censo definitivo de personas salvadas.

Un documento podía incluir a familiares; además, las experiencias posteriores fueron diferentes. Algunas personas continuaron hacia Estados Unidos u otros países, mientras otras acabaron en Shanghái. La historia de Lucille y Fejga acredita su itinerario concreto, no el destino de todos los portadores de visados.

El trabajo que seguía a cada autorización

Las organizaciones de ayuda, las comunidades judías, los familiares que financiaban pasajes y los funcionarios que aceptaban documentos hicieron posible el desplazamiento. Para los refugiados, conseguir una firma abría la siguiente gestión: pagar, reservar, cruzar y volver a presentar los papeles. Una frontera abierta podía resultar inútil si la siguiente permanecía cerrada.

La emisión de Sugihara fue excepcional por el margen que utilizó dentro de su cargo. Las fuentes conservan listas y testimonios, aunque no permiten reconstruir cada escena que se añadió después a su leyenda. Su salida del servicio diplomático tras la guerra también debe situarse en la reorganización del ministerio japonés, sin presentar como demostrada una causa única.

El recuerdo de una gestión de pocos minutos

Yad Vashem lo reconoció como Justo entre las Naciones en 1984. Lucille recordaba algo más pequeño: las hermanas lloraron al recibir el visado y Sugihara respondió con un gesto. Su salida todavía requería completar el viaje.

Fuentes consultadas

Sobre Duber Rodríguez

Fundador y responsable editorial de Datos Históricos. Coordina la selección de temas, el contraste de fuentes, la redacción y la revisión final de las publicaciones.