Grandes personajes

Wangari Maathai: plantar árboles como una forma de disputar el poder

Wangari Maathai convirtió la plantación comunitaria de árboles en Kenia en una práctica de restauración ambiental, autonomía y participación democrática.

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Wangari Maathai recordaba que, cuando recogía leña de niña, su madre le prohibía tomarla de una higuera considerada sagrada. Años después relacionó aquella regla con la conservación del suelo y del agua. Lo contó en una entrevista emitida en 2006: su formación como bióloga le había dado otra manera de interpretar una práctica de su infancia kikuyu.

Una científica en instituciones cerradas

Maathai nació en 1940 en la Kenia colonial. Estudió biología en Estados Unidos y Alemania y obtuvo un doctorado en la Universidad de Nairobi, una de las primeras mujeres de África oriental y central en alcanzar ese grado. Luego enfrentó discriminación dentro de la universidad y en la vida pública.

Su formación le permitió observar conexiones ecológicas, pero el movimiento no fue un laboratorio dirigido desde arriba. Se apoyó en conocimientos y trabajo de mujeres que conocían los cambios en sus tierras y necesitaban soluciones accesibles.

Lo que cambió mientras estudiaba fuera de Kenia

En la conversación con Krista Tippett, Maathai relató que salió de Kenia en 1960 y pasó cinco años y medio en Estados Unidos. Al regresar encontró cultivos comerciales donde recordaba arboledas y cursos de agua con sedimentos. Esa comparación forma parte de su testimonio personal sobre el origen de su preocupación ambiental.

Es un testimonio sobre su trayectoria, no una medición de cuánto cambió cada cuenca. Permite estudiar cómo interpretaba aquellas transformaciones.

Viveros, semillas y autonomía

Maathai fundó el Green Belt Movement en 1977 bajo el auspicio del Consejo Nacional de Mujeres de Kenia. Los grupos de plantación vincularon la recuperación del entorno con las necesidades de las mujeres que participaban.

Los grupos recolectaban semillas, levantaban viveros y recibían pagos cuando los árboles crecían. El modelo evitaba depender únicamente de expertos forestales y permitía que comunidades eligieran especies útiles para sombra, combustible, alimento o protección del suelo.

Las cifras de árboles plantados se cuentan por decenas de millones, pero la supervivencia y el cuidado importan más que una cantidad simbólica. El programa también creó espacios de formación donde se discutían derechos, administración local y responsabilidad gubernamental.

Defender parques frente al Estado

Durante el gobierno autoritario de Daniel arap Moi, Maathai se opuso a proyectos que amenazaban espacios públicos como el parque Uhuru y el bosque Karura. Sufrió arrestos, golpes y campañas de descrédito. El conflicto mostró que la protección ambiental podía desafiar redes de tierra, construcción y patronazgo político.

También apoyó a madres de presos políticos en protestas por la liberación de sus hijos. Las protestas por los espacios públicos coincidieron así con su participación en la oposición política.

Marchar con árboles hacia un bosque amenazado

Maathai explicó también una forma concreta de protesta: llevar plantas hacia un bosque que se pretendía talar para construir viviendas. La marcha anunciaba que iban a plantar allí. La acción vinculaba el gesto habitual del movimiento con una disputa sobre quién podía decidir el destino de ese espacio.

El Premio Nobel de la Paz de 2004 reconoció su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz. Maathai murió en 2011. La actualización de la entrevista en 2019 conserva el testimonio grabado años antes.

Fuentes consultadas

Sobre Duber Rodríguez

Fundador y responsable editorial de Datos Históricos. Coordina la selección de temas, el contraste de fuentes, la redacción y la revisión final de las publicaciones.