Misterios y enigmas

Rongorongo: las tablillas de Rapa Nui que nadie ha logrado leer

Las tablillas rongorongo de Rapa Nui conservan secuencias de signos aún no descifradas; el corpus pequeño y su historia dificultan cualquier lectura segura.

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La tablilla D, conservada en Roma, mide menos de veinticuatro centímetros. Sus signos todavía no tienen una lectura demostrada, pero el estudio de la madera publicado en 2024 abrió otra investigación: cuánto tiempo llevaba existiendo el soporte antes de que alguien grabara sobre él.

Un sistema conocido por objetos dispersos

Misioneros europeos registraron la existencia de tablillas en el siglo XIX. Algunas fueron recogidas y enviadas fuera de la isla. Hoy se identifican mediante nombres o letras convencionales, como la tablilla Mamari o Aruku Kurenga. Varias tienen superficies reutilizadas o formas que sugieren madera valiosa y escasa.

Los signos se leen normalmente mediante un sistema llamado bustrofedón invertido: al terminar una línea, la tablilla se gira para continuar. Esa disposición demuestra una convención estable, pero no revela por sí sola si los signos representan palabras, sílabas, fórmulas mnemónicas o una combinación.

La pérdida de quienes podían enseñar

En 1862 y 1863, expediciones esclavistas peruanas capturaron a numerosos rapanui, incluidos dirigentes y especialistas. Quienes regresaron llevaron enfermedades. Epidemias posteriores y la concentración de la población redujeron dramáticamente la continuidad cultural.

Cuando investigadores intentaron obtener lecturas, las personas consultadas podían recordar cantos o tradiciones sin identificar de forma consistente cada signo. Es posible que el conocimiento especializado ya se hubiera perdido o que las condiciones coloniales impidieran transmitirlo con confianza.

Fechar la madera, fechar los signos

El equipo de Silvia Ferrara analizó cuatro tablillas conservadas en Roma. Para la D, llamada Échancrée, obtuvo un intervalo de 1493 a 1509 para la tala estimada del árbol, con una probabilidad del 68,3 %. El cálculo incorporó una estimación de crecimiento entre la zona muestreada y la parte exterior de la madera. Las otras piezas dieron resultados más recientes.

La fecha no determina cuándo se hicieron las incisiones. Los autores examinan la reutilización de madera antigua; la propia tablilla presenta modificaciones posteriores para enrollar un cordón. Un soporte anterior al contacto europeo no demuestra por sí solo que su texto también lo sea.

Patrones reconocibles, significado incierto

La tablilla Mamari contiene una secuencia que algunos investigadores relacionan con un calendario lunar. Ciertos grupos se repiten y los signos muestran variaciones sistemáticas. Estas observaciones permiten estudiar la estructura del sistema sin afirmar una traducción general.

El corpus reducido y la ausencia de un texto bilingüe limitan las comprobaciones. Una propuesta tendría que explicar las mismas secuencias de forma consistente en distintas piezas, en lugar de cambiar el valor de los signos para obtener el relato buscado. Medir la antigüedad del soporte y leer una inscripción son problemas distintos.

Un patrimonio fuera de la isla

La mayoría de las tablillas se encuentra en instituciones de Europa, América y Oceanía. Su dispersión plantea preguntas sobre acceso, digitalización y restitución. Para la comunidad rapanui, los objetos no son únicamente rompecabezas académicos, sino parte de una historia de extracción colonial.

Nuevas técnicas de imagen pueden revelar incisiones desgastadas y secuencias antes invisibles. La tecnología quizá amplíe el corpus legible, pero no reemplaza el conocimiento cultural que fue interrumpido.

Fuentes consultadas

Sobre Duber Rodríguez

Fundador y responsable editorial de Datos Históricos. Coordina la selección de temas, el contraste de fuentes, la redacción y la revisión final de las publicaciones.