La maratón olímpica de 1904: polvo, estricnina y un ganador que viajó en automóvil

La maratón de los Juegos Olímpicos de San Luis comenzó el 30 de agosto de 1904 con treinta y dos corredores. El recorrido atravesaba caminos de tierra bajo calor intenso, con automóviles que levantaban nubes de polvo y casi ninguna estación de agua. Solo catorce atletas terminaron. El primero en cruzar la meta fue Fred Lorz, recibido como campeón antes de que se supiera que había recorrido varios kilómetros en un automóvil. La carrera aún reservaba episodios más extraños.
Un evento dentro de una exposición gigantesca
Los Juegos se celebraron junto a la Louisiana Purchase Exposition y tuvieron una organización confusa. Muchos atletas eran estadounidenses porque viajar a San Luis resultaba costoso. La feria incluyó espectáculos racistas presentados como “días antropológicos”, que no deben confundirse con competición deportiva legítima.
La maratón fue diseñada en parte como prueba de los efectos del esfuerzo y la deshidratación. El director James Sullivan limitó el acceso al agua siguiendo ideas médicas erróneas. El experimento se realizó sobre corredores sin las garantías que hoy exigiría la investigación deportiva.
Polvo, perros y problemas estomacales
Los vehículos de oficiales y acompañantes circulaban cerca de los atletas y cubrían el camino de polvo. William Garcia colapsó y estuvo cerca de morir por irritación y hemorragia. El sudafricano Len Tau perdió tiempo al ser perseguido por perros. Otros sufrieron calambres, vómitos y agotamiento.
El cubano Félix Carvajal había llegado con pocos recursos y corrió con pantalones recortados. Según relatos posteriores, comió fruta durante el recorrido y tuvo problemas estomacales, pero terminó cuarto. Parte de su historia fue adornada con los años; el resultado oficial confirma una actuación extraordinaria.
El falso ganador y el campeón sostenido por su equipo
Fred Lorz abandonó por calambres, subió a un automóvil y, después de que el vehículo se averiara, volvió a correr. Entró al estadio y participó brevemente en la celebración antes de admitir o ser confrontado con lo ocurrido. Fue descalificado.
Thomas Hicks quedó como ganador. Sus asistentes le administraron pequeñas dosis de estricnina mezclada con clara de huevo y brandy, sustancias utilizadas entonces como estimulantes. Llegó exhausto, sostenido en parte por sus acompañantes. La dosis no debe confundirse con una práctica segura: la estricnina es un veneno.
Lo que la carrera cambió
La prueba mostró los riesgos de organizar una competición extrema como espectáculo y experimento improvisado. Las reglas, hidratación, asistencia y control antidopaje evolucionaron durante el siglo XX, aunque no de forma inmediata ni lineal.
Recordar San Luis únicamente como una anécdota cómica borra lesiones y el contexto colonial de la feria. La carrera fue absurda porque instituciones responsables aceptaron condiciones peligrosas y porque el deporte moderno todavía estaba definiendo sus límites.
La maratón de 1904 parece una colección de historias imposibles, pero todas nacieron de una organización real. Su legado más útil no es reírse de corredores cubiertos de polvo, sino observar cuánto ha cambiado la idea de proteger a un atleta y cuánto depende esa protección de reglas aprendidas después de errores públicos.
Fuentes consultadas
Última revisión editorial: julio 24, 2026