Los príncipes de la Torre: lo que sabemos de una desaparición convertida en acusación

Publicado el julio 27, 2026 En Misterios y enigmas

En 1483, el joven Eduardo V llegó a Londres para ser coronado después de la muerte de su padre, Eduardo IV. Fue alojado en la Torre, entonces residencia real además de fortaleza y prisión. Su hermano menor, Ricardo de Shrewsbury, se reunió con él. Ambos fueron vistos cada vez menos y desaparecieron de los registros públicos. Ningún documento contemporáneo explica con certeza qué ocurrió.

Una sucesión alterada en pocas semanas

Ricardo, duque de Gloucester y tío de los niños, fue nombrado protector. Poco después, el matrimonio de Eduardo IV con Isabel Woodville fue declarado inválido y sus hijos fueron considerados ilegítimos. Gloucester se convirtió en Ricardo III.

La coronación prevista de Eduardo nunca ocurrió. La rapidez del cambio y la custodia de los niños colocaron a Ricardo en el centro de las sospechas. Para muchos contemporáneos, mientras los herederos vivieran podían convertirse en un foco de rebelión.

Testimonios escritos después y propaganda Tudor

Cronistas registraron rumores de muerte, pero las narraciones detalladas aparecieron más tarde. Tomás Moro describió un asesinato ordenado por Ricardo y ejecutado durante la noche. Su texto influyó en Shakespeare y en siglos de representaciones, aunque fue escrito bajo los Tudor y no como testimonio presencial.

La victoria de Enrique VII sobre Ricardo III en 1485 creó un nuevo régimen con interés en presentar al rey derrotado como usurpador. Eso no vuelve falsa toda acusación, pero obliga a separar propaganda, rumor y evidencia contemporánea.

Otros sospechosos y un problema de oportunidad

Se han propuesto figuras como Henry Stafford, duque de Buckingham, o el propio Enrique Tudor. Cada hipótesis intenta combinar motivo, acceso y beneficio. Sin embargo, Ricardo controlaba la Torre y el gobierno durante la desaparición, una circunstancia que mantiene su responsabilidad política incluso sin una orden escrita.

También es posible que uno o ambos niños murieran por enfermedad o que fueran ocultados, pero las rebeliones posteriores utilizaron pretendientes que afirmaban ser Ricardo. La ausencia de una aparición verificable fortaleció la creencia de que habían muerto.

Los huesos de 1674 y la imposibilidad de cerrar el caso

Durante obras en la Torre se encontraron huesos infantiles bajo una escalera. Fueron enterrados en Westminster como los príncipes. Un examen de 1933 estimó edades compatibles de forma amplia, pero los métodos y la procedencia no permiten una identificación segura.

No se ha realizado una investigación genética moderna autorizada que resuelva la cuestión. Incluso un resultado biológico necesitaría contexto arqueológico para explicar cuándo y cómo murieron. El misterio persiste porque el archivo es incompleto y porque la historia posterior convirtió una desaparición en pieza central de la legitimidad dinástica.

La pregunta más honesta no es si Ricardo III era un monstruo de teatro, sino qué puede sostenerse con las pruebas. Los niños desaparecieron bajo su protección y probablemente murieron, pero no conocemos el mecanismo ni al ejecutor. El vacío documental permitió que la política, el drama y la arqueología escribieran versiones distintas sobre el mismo silencio.

Fuentes consultadas

Última revisión editorial: julio 24, 2026

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