Disfraces de Halloween populares durante todo el siglo XX.
En la década de 1960, los disfraces de Halloween entraron firmemente en el mundo de la cultura pop. Los programas de televisión, los cómics y las estrellas de la música desempeñaron un papel importante en la forma en que los niños querían vestirse, y los disfraces comprados en las tiendas se volvieron más asequibles y comunes. Los superhéroes siguieron siendo populares y figuras emergentes de la cultura pop como los Beatles también inspiraron disfraces. Los payasos, monstruos y piratas siguieron siendo los favoritos, mientras que clásicos como fantasmas y brujas mantuvieron su posición junto a los dibujos animados favoritos, incluido Bugs Bunny.
Las máscaras de disfraces y el maquillaje eran más elaborados que en décadas anteriores, lo que permitía looks más orientados a los personajes. Las fiestas de disfraces para adultos también se han vuelto más grandes, lo que hace que Halloween sea más que nunca una celebración familiar y comunitaria.

años 70
La década de 1970 fue una década de amplias tendencias en Halloween, desde estrellas de rock como Elvis Presley hasta personajes de televisión en programas como Los ángeles de Charlie y personajes de dibujos animados como Scooby Doo. la liberación de guerra de las galaxias en 1977 provocó una locura por los disfraces sin precedentes, con personajes como Darth Vader, Luke Skywalker y la Princesa Leia convirtiéndose rápidamente en favoritos junto con los superhéroes establecidos de cómics y dibujos animados.
Otros disfraces populares, desde Willy Wonka hasta el Dr. Frank-N-Furter de El espectáculo de fotografía de Rocky Horrorreflejaba el estilo lúdico y colorido de la década. Mientras tanto, las máscaras políticas ganaron gran popularidad durante esta década, y el rostro de Richard Nixon se convirtió en uno de los disfraces más satirizados de la época.
años 80
La cultura pop dominó Halloween en los años 80: monstruos de películas, héroes de taquilla, estrellas de la música y maravillas de la ciencia ficción se abrieron paso en los disfraces. Niños disfrazados de Indiana Jones, Freddy Krueger, ET o miembros del equipo de los Cazafantasmas. Los superhéroes eran más visibles que nunca, respaldados por los cómics, los programas de televisión y las crecientes licencias de juguetes. Los disfraces inspirados en estrellas del pop como Michael Jackson y Madonna también estuvieron presentes en las rondas de pedir dulces, mientras que los looks de heavy metal y glam rock atrajeron tanto a niños como a adultos. Las máscaras de látex y vinilo compradas en tiendas se han vuelto más realistas y detalladas, y los accesorios como maquillaje, accesorios y pelucas se han vuelto aún más sofisticados.
Durante la década de 1960, Halloween experimentó una importante transformación impulsada por el crecimiento de la cultura pop y la expansión de la industria del entretenimiento. Los disfraces dejaron de estar limitados únicamente a figuras tradicionales de terror y comenzaron a reflejar los personajes, celebridades y programas que dominaban la televisión, los cómics y la música de la época. Gracias a esto, la festividad se volvió más colorida, comercial y cercana a la vida cotidiana de millones de familias.
Uno de los factores más importantes de este cambio fue la popularización de los disfraces fabricados en masa y vendidos en tiendas. A diferencia de décadas anteriores, cuando muchas familias elaboraban sus propios atuendos en casa, durante los años sesenta se volvió más sencillo y económico comprar disfraces listos para usar. Esto permitió que los niños tuvieran acceso a una mayor variedad de personajes y estilos inspirados en la cultura popular del momento.
Los superhéroes continuaron siendo una de las opciones favoritas entre los niños, especialmente aquellos provenientes de los cómics y programas televisivos. Al mismo tiempo, la enorme influencia musical de The Beatles también llegó a Halloween, inspirando disfraces basados en la famosa banda británica. Esta mezcla entre entretenimiento y celebración ayudó a consolidar a Halloween como una fecha profundamente ligada a las tendencias culturales del momento.
A pesar de la llegada de nuevos personajes populares, los disfraces clásicos no desaparecieron. Figuras tradicionales como fantasmas, brujas, piratas, monstruos y payasos continuaron siendo elementos esenciales de la festividad. Asimismo, personajes animados como Bugs Bunny se mantuvieron entre los favoritos del público infantil, demostrando la creciente influencia de la animación en la cultura estadounidense.
Otro aspecto que evolucionó notablemente fue la calidad de las máscaras y el maquillaje. Los disfraces comenzaron a ser más detallados y elaborados, permitiendo representar personajes específicos con mayor realismo. Esto hizo que Halloween adquiriera un componente más creativo y visual, aumentando el interés tanto de niños como de adultos.
Además, durante esta década las fiestas de disfraces para adultos crecieron en popularidad, convirtiendo Halloween en una celebración más amplia y social. La festividad dejó de centrarse únicamente en el “dulce o truco” infantil y pasó a ser un evento comunitario y familiar, donde personas de todas las edades podían participar. Así, los años sesenta ayudaron a consolidar muchas de las tradiciones modernas de Halloween que continúan vigentes en la actualidad.