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Grandes personajes

Roald Amundsen: la preparación que llevó la primera expedición al Polo Sur

Roald Amundsen llegó al Polo Sur con cuatro compañeros el 14 de diciembre de 1911. El resultado dependió de depósitos, perros, esquís y una logística adaptada al hielo.

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La expedición de Roald Amundsen en el Polo Sur en diciembre de 1911

El 14 de diciembre de 1911, Roald Amundsen, Olav Bjaaland, Helmer Hanssen, Sverre Hassel y Oscar Wisting alcanzaron el Polo Sur. El viaje había requerido una preparación que iba desde los depósitos de comida hasta la forma de los arneses. También incluyó una salida prematura y una retirada que dividió al equipo antes de la marcha definitiva.

Un objetivo mantenido en secreto

Amundsen había planeado dirigirse al Polo Norte, pero cambió de objetivo después de las afirmaciones de que otros exploradores ya lo habían alcanzado. Mantuvo el nuevo destino en reserva incluso frente a parte de su tripulación hasta que el barco Fram estaba en ruta. La decisión provocó críticas y creó una competencia directa con Scott.

Instaló su base en la bahía de las Ballenas, más cerca del polo que la base británica. La ubicación sobre una barrera de hielo implicaba riesgos, pero reducía la distancia. Durante meses, el equipo colocó depósitos de alimentos y combustible señalizados con amplitud para facilitar el regreso.

Aprender del Ártico

Amundsen había convivido con inuit durante la expedición del Paso del Noroeste. Adoptó prendas de piel, técnicas de desplazamiento y una valoración práctica de los perros de trineo. Sus hombres eran buenos esquiadores y ajustaban el equipo constantemente. Los trineos fueron aligerados por Bjaaland, carpintero y campeón de esquí.

La expedición utilizó perros como fuerza de transporte y también sacrificó algunos para alimentar a otros animales y a los hombres. Fue una estrategia eficaz y dura, distinta de la combinación británica de ponis, tracción humana y pocos equipos caninos.

Los depósitos debían encontrarse también al regresar

El Museo Fram documenta unos 3.000 kilogramos de provisiones distribuidos antes del invierno en depósitos a 80°, 81° y 82° de latitud sur. No bastaba con dejarlos sobre una ruta: las banderas se extendían de este a oeste y los hitos de nieve de norte a sur. La señalización ampliaba la posibilidad de localizar comida al volver por una superficie sin caminos permanentes.

La adaptación continuó en la base. Martin Rønne cosió 46 arneses nuevos cuando los de tipo Alaska resultaron poco prácticos. Para aprovechar huecos entre las latas redondas de pemmican, el equipo preparó bolsas alargadas de lino con leche en polvo. Son soluciones a problemas diferentes: transmisión del esfuerzo de los perros y espacio disponible en el trineo.

Una retirada antes de la marcha definitiva

La salida del 8 de septiembre de 1911 tuvo que interrumpirse por el frío extremo. En el regreso, Hjalmar Johansen ayudó a Kristian Prestrud, exhausto, mientras Amundsen y otros hombres llegaban antes a la base. Johansen reprochó públicamente al jefe cómo había dirigido la retirada. Amundsen lo apartó del grupo destinado al polo y lo envió a explorar la Tierra de Eduardo VII bajo el mando de Prestrud.

El 20 de octubre partieron los cinco hombres que alcanzarían el polo. Subieron a la meseta por el glaciar Axel Heiberg y llegaron el 14 de diciembre.

La tienda contenía una precaución ante un regreso fallido

En el polo, el grupo permaneció varios días midiendo y recorriendo los alrededores para cubrir el margen de incertidumbre de la posición. Dejó una tienda con una carta dirigida a Scott y otra para el rey Haakon. Amundsen pedía al británico que llevara la segunda si los noruegos no lograban regresar.

El regreso a Framheim

Amundsen y sus cuatro compañeros regresaron a la base el 26 de enero de 1912. Scott había llegado al polo el 17 de enero; él y los cuatro hombres de su grupo murieron durante el retorno.

Una fotografía: persona, logística y localización

Observa la fotografía conservada por la Biblioteca Nacional de Noruega. Los puntos separan lo visible de la información que aporta su ficha. Se abren con clic, Enter o espacio.

Olav Bjaaland, identificado por el archivo, junto a un trineo, perros y una bandera noruega sobre la nieve.

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1. Bjaaland, no Amundsen

La ficha identifica al hombre como Olav Bjaaland y fecha la escena el 14 de diciembre de 1911. Esa identificación procede del archivo, no de reconocer un rostro en la imagen. El fotógrafo figura como desconocido: que Bjaaland aparezca en el encuadre no permite atribuirle esta toma.

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2. El equipo que una fotografía sí deja examinar

Se ven perros, cuerdas y la carga del trineo. El Museo Fram explica la importancia de aligerar el equipo y organizar depósitos de provisiones. El encuadre muestra una parte del dispositivo: contar sus perros no permite calcular cuántos salieron, regresaron o murieron durante la expedición.

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3. Una bandera no mide la latitud

La bandera y la nieve son visibles; la latitud 90° sur no lo es. La localización en el Polo Sur depende de la documentación de la expedición y de la catalogación. El Museo Fram describe las observaciones y recorridos efectuados alrededor de la posición calculada para comprobar la llegada.

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Procedencia: Nasjonalbiblioteket / Biblioteca Nacional de Noruega, negativo de placa de vidrio, signatura bldsa_NPRA0127. Ficha e imagen de origen. La fecha 2 de octubre de 2008 presente en los metadatos corresponde a la digitalización, no a la escena de 1911. Fotógrafo original desconocido.

Derechos: reproducción difundida por la institución con licencia CC BY 2.0. Aquí se adapta el tamaño y se superponen anotaciones; no se han añadido personas ni elementos a la fotografía. Contexto contrastado: Museo Fram, tercera expedición, 1910–1914.

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1. Bjaaland, no Amundsen

La ficha identifica al hombre como Olav Bjaaland y fecha la escena el 14 de diciembre de 1911. Esa identificación procede del archivo, no de reconocer un rostro en la imagen. El fotógrafo figura como desconocido: que Bjaaland aparezca en el encuadre no permite atribuirle esta toma.

2. El equipo que una fotografía sí deja examinar

Se ven perros, cuerdas y la carga del trineo. El Museo Fram explica la importancia de aligerar el equipo y organizar depósitos de provisiones. El encuadre muestra una parte del dispositivo: contar sus perros no permite calcular cuántos salieron, regresaron o murieron durante la expedición.

3. Una bandera no mide la latitud

La bandera y la nieve son visibles; la latitud 90° sur no lo es. La localización en el Polo Sur depende de la documentación de la expedición y de la catalogación. El Museo Fram describe las observaciones y recorridos efectuados alrededor de la posición calculada para comprobar la llegada.

Fuentes consultadas

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Duber Rodríguez

Fundador y responsable editorial de Datos Históricos. Coordina la selección de temas, el contraste de fuentes, la redacción y la revisión final de las publicaciones.

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