Conflictos y poder

Vasili Arkhipov y el submarino B-59: la decisión tomada sin saber si la guerra ya había comenzado

Los recuerdos de Arkhipov y Orlov y los diarios navales permiten examinar el peligro nuclear del B-59 y los límites de su reconstrucción.

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El 27 de octubre de 1962, el submarino soviético B-59 fue obligado a emerger cerca de Cuba después de soportar la persecución de fuerzas estadounidenses y agotar sus baterías. Llevaba un torpedo nuclear que los estadounidenses desconocían. A bordo estaban el capitán Valentin Savitsky y Vasili Arkhipov, jefe de estado mayor de la brigada de submarinos. La información disponible para cada lado hacía que una señal de advertencia pudiera parecer el comienzo de un ataque.

Lo que pretendían las cargas de práctica

La Marina estadounidense empleó pequeñas cargas de profundidad para indicar que el submarino debía salir a la superficie. El procedimiento había sido comunicado por canales diplomáticos, pero eso no garantizaba que la tripulación sumergida lo conociera o pudiera interpretarlo correctamente.

El B-59 era un submarino diésel-eléctrico. La necesidad de recargar baterías, el calor y el deterioro del aire limitaban el tiempo que podía seguir bajo el agua. Desde dentro se oían explosiones sin disponer de una comunicación fiable que aclarara la situación política y militar exterior.

El recuerdo de Orlov y la intervención de Arkhipov

Vadim Orlov, responsable de interceptación de radio embarcado en el B-59, describió después que Savitsky había considerado utilizar el torpedo nuclear. Su relato alimentó la reconstrucción más difundida de una discusión decisiva entre oficiales.

El National Security Archive reúne ese testimonio con otras fuentes y advierte sus diferencias. La intervención de Arkhipov ayudó a evitar el uso del arma, pero la secuencia exacta no está conservada como una grabación ni como un acta de votación. No hay base para reproducir un diálogo literal o presentar todos los detalles del procedimiento de autorización como si estuvieran documentados de la misma manera.

Qué dijo Arkhipov en 1997

En una conferencia celebrada en Moscú el 14 de octubre de 1997, Arkhipov dio su propia versión. Describió la confusión al emerger, los focos y las acciones de aviones y buques alrededor del submarino. Explicó que Savitsky podía haber interpretado aquella situación como un ataque, ordenar una inmersión de emergencia y responder con sus armas.

Su exposición formuló ese peligro de manera hipotética y no se atribuyó expresamente el papel de quien detuvo el lanzamiento. El archivo publicó una traducción al inglés en 2022 y la comparó con los recuerdos de otros participantes. Las diferencias importan: unos relatos describen órdenes concretas y otros evitan afirmar de forma directa qué estuvo a punto de ocurrir.

Los registros de superficie permiten contrastar otra parte

Los diarios de los buques estadounidenses conservan operaciones de seguimiento, señalización y la salida del B-59 a la superficie. Son útiles para reconstruir movimientos y horarios, pero no registran lo que discutían los oficiales soviéticos en su interior.

Combinar ambos grupos de documentos permite distinguir una operación observable de las decisiones que solo se conocieron por testimonios posteriores. También explica por qué el riesgo real fue mayor que el percibido por quienes lanzaban cargas de práctica: estaban presionando a una nave con un arma nuclear cuya presencia ignoraban.

Un submarino que regresó sin disparar

El B-59 no lanzó el torpedo y regresó a la Unión Soviética. La crisis se resolvió mediante negociaciones, mientras este episodio permaneció durante décadas fuera del conocimiento público. La expresión «el hombre que salvó el mundo» hizo famoso a Arkhipov, pero supone un desenlace alternativo imposible de demostrar.

Lo documentado permite reconocer su intervención sin inventar ese futuro: contribuyó a frenar una respuesta nuclear en una situación de información incompleta. El contraste entre los diarios navales y los testimonios deja visibles tanto la magnitud del peligro como los límites de la reconstrucción.

Fuentes consultadas

Sobre Duber Rodríguez

Fundador y responsable editorial de Datos Históricos. Coordina la selección de temas, el contraste de fuentes, la redacción y la revisión final de las publicaciones.