Cartagena de Indias, 1741: la gran expedición británica que no tomó la ciudad
Cartagena resistió en 1741 una expedición británica muy superior. La victoria dependió de fortificaciones, retrasos, defensores diversos y una epidemia devastadora.

En 1741, el almirante británico Edward Vernon encabezó una gran expedición para tomar Cartagena de Indias. La ciudad era un puerto estratégico del imperio español y una plaza fortificada bajo la autoridad del virrey Sebastián de Eslava. La campaña terminó en retirada británica, aunque algunas medallas representaron una conquista que nunca ocurrió.
La Guerra del Asiento llega a Cartagena
Gran Bretaña y España combatían por comercio, contrabando y poder imperial en el Caribe. Vernon había capturado Portobelo en 1739 y su éxito alimentó una campaña mucho más ambiciosa. Las cifras de barcos y hombres varían según qué transportes y unidades se cuenten, pero todas las fuentes coinciden en la enorme superioridad material británica.
La defensa estaba bajo la autoridad del virrey Sebastián de Eslava. El teniente general Blas de Lezo dirigía fuerzas navales y participó en decisiones clave. Reducir toda la resistencia a un duelo personal entre Vernon y Lezo borra a Eslava, a ingenieros, soldados peninsulares y americanos, milicias, marineros y trabajadores de la plaza.
Fortificaciones, canales y tiempo
Para alcanzar la ciudad, la flota debía superar accesos estrechos y fuertes como San Luis de Bocachica. Los defensores retrasaron el avance, hundieron o sacrificaron naves para obstaculizar canales y se replegaron hacia posiciones interiores. Cada día ganado aumentaba el costo logístico para los atacantes.
El momento decisivo llegó en torno al castillo de San Felipe de Barajas. Un asalto nocturno británico fracasó ante obstáculos, fuego defensivo y problemas de coordinación. Las escalas resultaron inadecuadas para ciertos muros y las tropas quedaron expuestas.
Los mapas muestran que la batalla comenzó lejos de las murallas
Un plano de 1741 conservado por la Biblioteca del Congreso representa los fuertes de Bocachica y los ataques en la entrada de la bahía. La geografía obligaba a la flota británica a avanzar por accesos controlables antes de aproximarse a la ciudad. Cada fortificación vencida consumía munición, hombres y días; ese tiempo aumentaba la exposición de las tropas a calor, agua contaminada y enfermedades.
La enfermedad como fuerza militar
Fiebre amarilla, disentería y otras enfermedades golpearon a la expedición. El clima, el agua, el hacinamiento y el tiempo pasado frente a la costa redujeron la capacidad británica. Como en muchas campañas del siglo XVIII, más hombres quedaron fuera de combate por enfermedad que por fuego enemigo.
Vernon se retiró en mayo. La defensa preservó Cartagena y frenó una posible expansión británica sobre esa parte del Caribe español. Las pérdidas exactas continúan siendo discutidas porque los registros son incompletos y la propaganda de ambos imperios alteró los relatos.
Entre memoria y propaganda
Blas de Lezo murió en Cartagena meses después. Su relación con Eslava había sido conflictiva, y durante mucho tiempo su figura recibió un reconocimiento menor del que tendría siglos más tarde. Hoy la batalla suele utilizarse para construir relatos nacionales enfrentados.
Una rendición imaginaria grabada en latón
Royal Museums Greenwich conserva la medalla MEC1032, de 38 milímetros. Según su catálogo, representa a Vernon recibiendo una espada de «Don Blass», arrodillado ante él, mientras Chaloner Ogle aparece detrás. En el reverso, una inscripción afirma que tomaron Cartagena en abril de 1741. La escena de entrega traduce una aspiración imperial en un gesto de sumisión personal.
Otra pieza, MEC1081, mide 40 milímetros y muestra barcos y tropas atacando la ciudad. Lleva la frase inglesa Who took Cartagena, es decir, «quien tomó Cartagena». Las dos fichas reconocen el fracaso de la expedición. El objeto puede ser auténtico y, al mismo tiempo, contener una afirmación falsa sobre la batalla.
La fecha inscrita no es la fecha de fabricación
Hay un límite adicional: el museo cataloga ambas piezas como fabricadas después de 1741. Por tanto, la mención a abril de 1741 identifica el acontecimiento que pretenden celebrar; no demuestra que esos ejemplares se acuñaran antes de conocerse la derrota. Afirmar esa anticipación exige otra documentación sobre su producción y circulación.
Fuentes consultadas
- Armada Española: Blas de Lezo y la defensa de Cartagena
- Banco de la República: Sebastián de Eslava
- Biblioteca Luis Ángel Arango: diario de la campaña de Cartagena
- Biblioteca del Congreso: plano de los fuertes de Cartagena en 1741
- Royal Museums Greenwich: medalla MEC1032, escena de entrega de espada y fecha de fabricación
- Royal Museums Greenwich: medalla MEC1081, inscripción y catalogación