Aberfan, 1966: la montaña de residuos que sepultó una escuela
La escombrera que cayó sobre Aberfan estaba construida sobre manantiales conocidos. El desastre de 1966 reveló fallas técnicas, institucionales y de reparación.
La mañana del 21 de octubre de 1966, una avalancha de residuos mineros alcanzó Aberfan, en Gales. Arrasó viviendas y entró en la escuela primaria Pantglas. Murieron 144 personas, entre ellas 116 niños. El material procedía de la escombrera número 7, levantada en una ladera con manantiales; la investigación posterior responsabilizó a la National Coal Board de su gestión.
Del depósito número 7 a la escuela
Durante años, la National Coal Board había depositado residuos mineros sobre el pueblo. La escombrera número 7 descansaba sobre terreno con manantiales y la lluvia había saturado el material. El British Geological Survey sitúa el comienzo de su movimiento antes de las siete de la mañana; no debe confundirse ese movimiento inicial con la llegada de la avalancha a las viviendas.
Su reconstrucción sigue una ruta concreta. El deslizamiento arrasó las construcciones de Hafod Tanglwys Uchaf; unos 107.000 metros cúbicos de lodo alcanzaron el antiguo canal, rompieron la tubería de agua que discurría por él y rebasaron el terraplén ferroviario. En el pueblo destruyeron 18 casas, la primaria y parte de la escuela secundaria vecina. El material terminó su recorrido en Aberfan Road hacia las 9:15.
Ese volumen corresponde al flujo descrito en su paso hacia el pueblo, no a todos los residuos acumulados en las siete escombreras. Tampoco convierte canal y ferrocarril en barreras que necesariamente pudieran detenerlo: el registro geológico muestra que el lodo los atravesó antes de alcanzar las aulas.
Minutos de rescate y una pérdida imposible de medir
La avalancha entró en las aulas poco después de que comenzaran las clases. Maestros, mineros, vecinos y equipos de emergencia excavaron con palas y manos. El riesgo de nuevos movimientos complicaba el rescate. Muy pocos sobrevivientes fueron encontrados después de las primeras horas.
La dimensión infantil de la tragedia marcó la memoria británica. Familias completas quedaron transformadas y el pueblo tuvo que convivir con periodistas, autoridades y visitantes mientras enterraba a sus muertos. El dolor no terminó cuando se retiró el material de la escuela.
Una investigación que identificó responsabilidad
El tribunal de investigación concluyó que la National Coal Board era responsable y criticó duramente la forma en que había gestionado las escombreras. La organización había ignorado condiciones geológicas básicas y no había establecido una política clara para la seguridad de esos depósitos.
A pesar de esa conclusión, no se produjeron condenas penales individuales. El señalamiento de responsabilidad institucional no se tradujo en condenas penales de quienes habían tomado aquellas decisiones.
La documentación que quedó después
La carta conservada por The National Archives con referencia BD 11/3781 fue enviada al primer ministro Harold Wilson en octubre de 1966 por una persona del público. Forma parte de la documentación sobre las reacciones al desastre. No es una advertencia anterior al deslizamiento: pertenece al momento en que el país exigía explicaciones por lo ocurrido.
El fondo de ayuda y una segunda injusticia
Donaciones de todo el mundo llegaron al Aberfan Disaster Fund. De manera controvertida, una parte del dinero donado fue utilizada para pagar la retirada de las escombreras restantes, una responsabilidad que debía corresponder a las autoridades. En 1997 se devolvió al fondo la suma que había contribuido a la retirada.