Larry Walters: el vuelo de una silla de jardín sobre Los Ángeles
El 2 de julio de 1982, Larry Walters salió de San Pedro en una silla de aluminio elevada por 42 globos y terminó dentro del espacio aéreo controlado de Los Ángeles.

El 2 de julio de 1982, una silla de aluminio despegó desde San Pedro, California, impulsada por 42 globos meteorológicos llenos de helio. En ella viajaba Larry Walters, un conductor de camión de 33 años que había soñado durante mucho tiempo con volar. No se elevó unos pocos metros sobre el vecindario, como esperaba: alcanzó aproximadamente 16.000 pies, unos 4.880 metros, y entró en el espacio aéreo controlado de Los Ángeles.
Un plan sencillo solo sobre el papel
Walters había pensado en utilizar globos meteorológicos desde su adolescencia. Ya adulto consiguió una silla de jardín, cilindros de helio y globos de gran tamaño. Sujetó trece recipientes plásticos con agua alrededor de la estructura para añadir peso y llevó una pistola de balines con la que pretendía reventar globos durante el descenso.
El principio físico era conocido: el helio, menos denso que el aire, produce una fuerza ascendente. El problema estaba en calcular y controlar el equilibrio entre esa fuerza, el peso de la estructura, el cuerpo del pasajero y el lastre. Un conjunto de decenas de globos no responde como un avión ni como un globo aerostático convencional.
Walters planeaba permanecer a una altura moderada y descender gradualmente. Cuando se soltó la sujeción al suelo, la silla ascendió con mucha más rapidez de la prevista. La improvisación dejó de ser una aventura privada en el momento en que el viento comenzó a transportarlo hacia rutas utilizadas por aeronaves comerciales.
A 16.000 pies sin cabina ni oxígeno
El Smithsonian registra una altura máxima de 16.000 pies. A ese nivel, la temperatura es mucho más baja que en la superficie y la disponibilidad de oxígeno disminuye. Walters no tenía cabina ni motor para dirigir su recorrido.
Pilotos comerciales informaron que habían visto la silla cerca de las rutas de aproximación al Aeropuerto Internacional de Los Ángeles. La dificultad no consistía solamente en proteger a Walters. Un objeto inesperado dentro de espacio aéreo controlado obliga a controladores y tripulaciones a evaluar una amenaza que no aparece en los planes de vuelo.
El descenso con una pistola de balines
Cuando decidió bajar, Walters comenzó a perforar algunos globos con la pistola. Debía hacerlo de forma gradual: si eliminaba demasiada sustentación, la silla caería con rapidez. Durante la maniobra perdió el arma. Cuando el descenso se aceleró, vació parte del agua que llevaba como lastre para reducir el peso.
El artefacto terminó enredado en cables eléctricos en Long Beach. Walters pudo regresar a tierra sin sufrir heridas graves, aunque el contacto provocó una interrupción del servicio eléctrico en el sector.
Por qué intervino la autoridad aérea
La Administración Federal de Aviación abrió un procedimiento porque el vuelo había ingresado sin autorización en espacio aéreo regulado y el aparato no cumplía requisitos de aeronavegabilidad. La sanción propuesta fue de 4.000 dólares y después quedó reducida a 1.500.
De Jerry Fleck al taller de conservación
La historia de la silla no terminó cuando Walters tocó tierra. Según el relato publicado por Air & Space en septiembre de 2019, se la regaló a Jerry Fleck, un muchacho del vecindario. Fleck la conservó y décadas después la donó al Museo Nacional del Aire y el Espacio.
La conservadora Jacqueline Riddle trabajó en su limpieza y estabilización entre marzo y mayo de 2019. La fotografía del tratamiento permite situar otra etapa del objeto: después del vuelo y de su conservación particular, la silla pasó por un taller antes de exhibirse.
Qué identifica la ficha A20181388000
El catálogo del Smithsonian registra metal, plástico, cuerdas, cinta adhesiva y recipientes para el lastre. El número A20181388000 permite distinguir esta pieza de réplicas o de otras sillas utilizadas en vuelos con globos. El museo la incorporó a la exposición Thomas W. Haas We All Fly.
El objeto conserva evidencias de cómo se sujetaban el asiento y los recipientes. Para reconstruir la altura, el recorrido o las comunicaciones del vuelo hacen falta otros registros: esas trayectorias no quedaron inscritas en la estructura. La procedencia a través de Fleck y el tratamiento documentado de 2019 permiten seguir qué ocurrió con la silla desde que dejó de volar.
Fuentes consultadas
- Smithsonian National Air and Space Museum: silla de Larry Walters
- Smithsonian: exposición Thomas W. Haas We All Fly
- Smithsonian: fotografía documental de la silla
- CAMA Flight Physician: historia de la FAA sobre Lawnchair Larry
- Air & Space (septiembre de 2019): Jerry Fleck, donación y conservación por Jacqueline Riddle