Misterios y enigmas

Mary Celeste: qué sabemos realmente del barco hallado sin su tripulación

El Mary Celeste fue hallado sin tripulación, con su bote y documentos principales ausentes. La evidencia permite delimitar el misterio, no resolverlo con una leyenda.

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El 4 de diciembre de 1872, Oliver Deveau y John Wright subieron desde el Dei Gratia a un barco que navegaba de forma irregular cerca de las Azores. Era el Mary Celeste, salido de Nueva York rumbo a Génova. No encontraron al capitán Benjamin Briggs, a su esposa Sarah, a su hija Sophia ni a los siete tripulantes. Faltaba también el bote.

Un barco vacío, pero no intacto

La versión popular describe una mesa preparada, comida caliente y una nave perfecta. Los registros cuentan algo menos teatral. El barco seguía siendo navegable y tenía provisiones, pero estaba desordenado, había agua en la bodega y faltaban el bote, instrumentos de navegación y documentos. La última entrada conocida del diario era del 25 de noviembre.

La carga incluía 1.701 barriles de alcohol industrial. Nueve estaban vacíos al llegar a puerto, probablemente porque eran de roble más poroso y habían filtrado. Las pertenencias importantes permanecían a bordo y no aparecieron señales concluyentes de violencia.

La investigación de Gibraltar

El Dei Gratia llevó el barco a Gibraltar para reclamar una recompensa de salvamento. El fiscal Frederick Solly-Flood sospechó fraude o asesinato y examinó manchas, cortes y la conducta de los rescatistas. Las pruebas no sostuvieron una acusación. La recompensa fue menor de lo esperado, pero el tribunal no resolvió qué ocurrió con las diez personas.

Años después, relatos de ficción añadieron detalles. Arthur Conan Doyle publicó una historia inspirada en el caso y cambió incluso el nombre a Marie Celeste. Pulpos gigantes, piratas y fenómenos sobrenaturales crecieron sobre un expediente mucho más limitado.

Una evacuación que salió mal

Varias hipótesis naturales son compatibles con parte de la evidencia. Briggs pudo creer que la nave corría peligro por una lectura incorrecta de las bombas, agua en la bodega o vapores de alcohol. Un ruido o una pequeña explosión sin fuego visible pudo impulsar una evacuación temporal. Si el bote quedó unido por una cuerda y esta se rompió, la tripulación habría perdido el barco aun cuando este siguiera a flote.

También influyen la posición calculada, el mal tiempo previo y la posibilidad de que Briggs buscara tierra. Ninguna reconstrucción puede probar la secuencia exacta porque el bote y sus ocupantes nunca fueron encontrados.

Un misterio delimitado por la evidencia

El Mary Celeste continuó navegando y fue destruido deliberadamente en 1885 en un fraude asegurador que no estaba relacionado con la desaparición de 1872. Ese final real añadió otra capa a su leyenda.

Tres hombres llevaron el barco hasta Gibraltar

La reconstrucción de Royal Museums Greenwich señala que el capitán Morehouse envió a Deveau y a otros dos marineros para conducir el Mary Celeste hasta Gibraltar, a unas 600 millas náuticas. Llegaron el 13 de diciembre, un día después del Dei Gratia. El tribunal de salvamento comenzó sus actuaciones el 17 de diciembre y las prolongó hasta el 25 de febrero.

Ese viaje posterior constituye una prueba concreta de navegabilidad: con una tripulación reducida, el barco alcanzó puerto. No demuestra que Briggs conociera su verdadero estado al abandonarlo. Una bomba parcialmente desmontada, el agua y los instrumentos ausentes describen indicios; no conservan la decisión del capitán ni lo que ocurrió en el bote.

Un objeto de museo que pertenece a la leyenda posterior

Greenwich conserva un lingote de plata con la imagen del barco y una inscripción sobre su desaparición. La ficha MEC2843 lo fecha en 1976 y atribuye su fabricación a Franklin Mint. No procede del viaje de 1872: fue producido más de un siglo después para conmemorarlo.

La distinción importa al consultar ilustraciones y objetos del caso. El lingote documenta cómo circuló su memoria; los registros del salvamento describen lo encontrado a bordo. Del mismo modo, el relato de Conan Doyle de 1884 pertenece a la historia literaria del Mary Celeste, aunque algunas de sus invenciones acabaran presentándose como testimonios.

Fuentes consultadas

Sobre Duber Rodríguez

Fundador y responsable editorial de Datos Históricos. Coordina la selección de temas, el contraste de fuentes, la redacción y la revisión final de las publicaciones.