Robert Smalls y la madrugada en que un barco confederado navegó hacia la libertad

En mayo de 1862, Robert Smalls y una tripulación negra tomaron el vapor Planter y condujeron a dieciséis personas fuera de la esclavitud.
A las cuatro y cuarto de la madrugada del 13 de mayo de 1862, el vapor Planter se aproximó a Fort Sumter, una de las posiciones mejor defendidas del puerto de Charleston.
En la cubierta, Robert Smalls llevaba el abrigo y el sombrero de paja del capitán confederado. Bajo cubierta, varias mujeres y niños permanecían ocultos. En el timón estaba Abram Allston, otro miembro de la tripulación esclavizada.
Una señal equivocada podía provocar que las baterías del fuerte abrieran fuego. Si descubrían el engaño, la captura significaría casi con seguridad la muerte.
El Planter hizo el saludo correspondiente. Desde el fuerte respondieron y permitieron que continuara.
Smalls y sus compañeros acababan de superar la parte más peligrosa de un plan preparado en secreto: utilizar un barco de la Confederación para sacar de la esclavitud a sus propias familias.
El conocimiento que no pudieron quitarle
Robert Smalls nació esclavizado el 5 de abril de 1839 en Beaufort, Carolina del Sur. Su madre, Lydia Polite, trabajaba para la familia McKee.
Cuando tenía alrededor de doce años fue enviado a Charleston. Allí desempeñó distintos trabajos en hoteles, muelles y embarcaciones. Aprendió cómo se movían los barcos por el puerto, estudió las corrientes y memorizó los canales que permitían atravesar sus aguas poco profundas.
Aquel conocimiento terminaría convirtiéndose en su principal herramienta para escapar.
En 1856 se casó con Hannah Jones, una trabajadora de hotel que ya tenía dos hijas. La pareja formó una familia, pero seguía viviendo bajo la amenaza constante de la esclavitud. Gran parte del dinero ganado por Smalls debía ser entregado a su propietario.
Cuando comenzó la Guerra de Secesión, las autoridades confederadas lo obligaron a trabajar a bordo del Planter, un vapor de ruedas laterales de aproximadamente 45 metros de longitud.
La nave transportaba soldados, armas, mensajes y suministros entre las posiciones militares de Charleston. Smalls no recibió oficialmente el título de piloto porque ese cargo estaba reservado para hombres blancos, pero conocía las rutas, las señales y el funcionamiento del barco.
Los oficiales confiaban en que la tripulación esclavizada obedecería. Esa confianza les permitió preparar la fuga.

Un plan que dependía de toda la tripulación
Las versiones más breves de la historia suelen presentar la operación como una acción individual de Robert Smalls. La fuga, en realidad, dependió de una tripulación negra organizada y de varias familias dispuestas a asumir el mismo riesgo.
Entre los hombres que participaron se encontraban John Small, Alfred Gourdine, Abraham Jackson, Gabriel Turner, Charles Chisolm, William Morrison y Abram Allston.
Durante los primeros días de mayo comenzaron a preparar el plan. Conocían las costumbres de los tres oficiales blancos y sabían que algunas noches abandonaban el barco, aunque tenían prohibido hacerlo.
La oportunidad apareció en la noche del 12 de mayo.
Los oficiales bajaron a tierra y dejaron el Planter bajo la responsabilidad de la tripulación esclavizada. El barco permanecía cargado con armamento y llevaba los códigos necesarios para atravesar las posiciones defensivas del puerto.
Alrededor de las tres de la madrugada, el vapor se separó del muelle.
Antes de dirigirse hacia la salida, la tripulación recogió a las familias que esperaban escondidas. En total, dieciséis personas participaron en la fuga.
Smalls se colocó las prendas del capitán Charles Relyea y ocupó su posición habitual en la cubierta. A cierta distancia y bajo la oscuridad, su silueta podía confundirse con la del oficial.
Abram Allston tomó el timón. Los demás mantuvieron las calderas, vigilaron la cubierta y ejecutaron cada maniobra ensayada.
Mover el barco no era suficiente. Debían hacerlo exactamente como lo habría hecho una tripulación confederada.
El saludo frente a Fort Sumter
El Planter avanzó frente a Castle Pinckney, Fort Ripley y Fort Johnson. En cada posición, la tripulación utilizó las señales correctas.
El momento decisivo llegó al aproximarse a Fort Sumter.
Smalls conocía el saludo empleado por el capitán Relyea. Lo reprodujo mientras el barco avanzaba sin disminuir sospechosamente su velocidad.
La respuesta del fuerte confirmó que podían continuar.
Después de superar la última posición confederada, el Planter se dirigió hacia el bloqueo naval de la Unión. La libertad todavía no estaba asegurada.
Desde el USS Onward, los marineros observaron un barco confederado aproximándose. La tripulación del buque de guerra comenzó a preparar sus cañones.
Los fugitivos habían escapado de las baterías confederadas y ahora podían morir por disparos de las fuerzas a las que intentaban entregarse.
Los hombres bajaron las banderas del Planter. Una mujer proporcionó una sábana blanca que fue levantada como señal de rendición.
Cuando los oficiales de la Unión comprendieron lo que estaba sucediendo, permitieron que el vapor se acercara.
Robert Smalls entregó el barco, su armamento y la información militar que transportaba. Las dieciséis personas que viajaban a bordo quedaron libres.
La fuga no fue el final
La operación convirtió a Smalls en una figura conocida en los estados del norte. Su participación en la guerra continuó después de la entrega del Planter.
Trabajó como piloto para la Marina de Estados Unidos y participó en al menos doce enfrentamientos. Su conocimiento de las costas de Carolina del Sur resultó valioso para las operaciones navales de la Unión.
El 14 de abril de 1865 regresó a Fort Sumter a bordo del Planter para participar en la ceremonia en la que la bandera estadounidense volvió a izarse sobre el fuerte.
Smalls utilizó su reconocimiento público para defender el reclutamiento de soldados negros y denunciar la discriminación. Después de ser expulsado de un tranvía reservado para blancos en Filadelfia, participó en la campaña contra la segregación del transporte público.
En enero de 1864 compró por 605 dólares la casa de Beaufort donde había nacido esclavizado. Más adelante abrió un comercio, colaboró en la creación de una escuela y participó en la publicación de un periódico.
Ingresó en la política durante la Reconstrucción. Fue legislador estatal, senador y miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos durante cinco periodos.
Su carrera transcurrió en medio de violencia electoral, intimidación y esfuerzos sistemáticos por impedir que los ciudadanos negros pudieran votar. Smalls defendió que su comunidad no necesitaba privilegios especiales, sino una oportunidad igual para participar en la vida del país.
El barco que cambió de propósito
El Planter había sido utilizado para transportar armas, soldados y suministros de la Confederación. Durante una madrugada, su tripulación lo convirtió en una vía de escape, un valioso botín militar y una prueba de resistencia organizada.
Robert Smalls y sus compañeros estudiaron las rutas, memorizaron las señales, reunieron a sus familias y esperaron el momento preciso.
Después tomaron el timón de un barco destinado a mantenerlos sometidos y lo condujeron en dirección contraria.
Hacia la libertad.
Créditos de las imágenes
Retrato de Robert Smalls: Brady-Handy Photograph Collection, Library of Congress. Creado entre 1870 y 1880. Sin restricciones conocidas de publicación. Consultar la ficha original.
Robert Smalls y el vapor Planter: grabado en madera publicado por Harper’s Weekly el 14 de junio de 1862. Library of Congress. Sin restricciones conocidas de publicación. Consultar la ficha original.