El 31 de diciembre reúne finales que no siempre se sienten como tales. Es una jornada en la que el cierre simbólico del año convive con cambios políticos, giros históricos y señales tempranas de procesos que solo se comprenderán mucho después.
En este recorrido, Croni se detiene en escenas asociadas a esta fecha donde el poder cambia de manos, los imperios muestran su fragilidad y las decisiones individuales alteran el rumbo de sociedades enteras. Algunos finales traen alivio, otros solo abren la puerta a nuevas incertidumbres.
El relato también recuerda que no todo lo decisivo se percibe como tal en el momento en que ocurre. Hay avisos pequeños, casi invisibles, que pasan desapercibidos entre celebraciones y rutinas, y que sin embargo terminan transformando la vida colectiva de forma profunda.
Entre estos contrastes aparece una constante: la dificultad humana para cerrar ciclos de verdad. Incluso cuando creemos que algo termina, lo que sigue suele estar ya en marcha, esperando el momento adecuado para hacerse visible.
Al final, el 31 de diciembre deja la sensación de que la historia no obedece al calendario. No termina cuando brindamos ni comienza cuando contamos los segundos, sino que avanza de manera silenciosa, cruzando nuestros rituales y redefiniendo lo que entendemos por final y por comienzo.
Q este año sea q viene sea de estabilidad económica y en lo geopolíticos!! Cada año trae sus verdades, esperemos lo que viene!! Bendiciones.