El 26 de diciembre reúne escenas donde el poder, la palabra y la expresión artística se cruzan de forma inesperada. Es una jornada en la que conviven el desgaste del gobierno, la provocación intelectual, la reinvención de la narrativa y la energía de la música como distintas maneras de hablar de la experiencia humana.
En este recorrido, Croni se detiene en momentos asociados a esta fecha en los que la autoridad deja ver su cansancio y los imperios revelan su fragilidad. Figuras que alguna vez concentraron una fuerza inmensa terminan mostrando que incluso la victoria puede volverse una carga, y que gobernar no siempre significa permanecer.
El relato se abre luego a quienes transformaron la forma de contar y entender la realidad. Escritores que incomodaron a su tiempo por decir lo que no se decía, o que nombraron de otro modo lo que siempre había estado allí, cambiando para siempre la manera de mirar una cultura entera.
Junto a ello aparece la dimensión artística más inmediata, aquella que no busca explicar ni representar, sino provocar y acompañar. Sonidos que atraviesan generaciones y se convierten en parte del paisaje emocional de millones de personas, incluso cuando nacen como simple ruido.
Al final, el 26 de diciembre recuerda que la historia no se escribe solo con leyes, tratados o gestos de poder. También se construye con palabras, con miradas nuevas y con ritmos que terminan formando parte de la memoria colectiva.